Historia de los Pumses

Determinar la creación o aparición de los primeros pumses es harto difícil, debido a que no se conoce el momento exacto de su aparición. Pero sí podemos observar la evolución que los mismos han venido teniendo con el paso del tiempo.

En un principio, y basándonos en la tradición y la filosofía del pueblo coreano, se crearon los PALGWES, basados no solamente en la técnica sino también en el CHU-YOK, o Libro de los Cambios, representando una serie de línea enteras o partidas que se agrupaban en trígonos, y que pretenden indicar toda una forma de pensar y sentir de un pueblo.

Posteriormente, y ante los cambios históricos y sociales ocurridos en el pueblo coreano, se trato de modernizar el sistema de los pumses, creándose los HYONS, los cuales no respetaban con exactitud la tradición de los PALGWES, sino que estaban enfocados al aprendizaje exclusivo del Tae Kwon Do. Al crearse la W.T.F., se produjo una ramificación del mismo, creándose a su vez la I.T.F., la cual siguió manteniendo los HYONS como forma de pumse. No así la W.T.F., que creo o recuperó los TAEGUK, que son los pumses actuales y que de alguna forma siguen manteniendo la base filosófica de los PALGWES, aunque con posiciones mucho más modernas y tratando de evitar las influencias chinas que tenían los PALGWES en un principio.

El principio de los pumses es TAEGUK, que comprende dos palabras complementarias: 'TAE', que significa grandeza, y 'GUK', que significa eternidad. Esta palabra trata de representar el infinito, pues al igual que él, es indefinido, no tiene ni principio ni fin, representando toda forma de vivir y sentir, resaltando toda una filosofía, tanto de vida real como de espiritual.

Los pumses representan ocho ramas de la filosofa oriental, equivaliendo a una serie de signos llamados PALGWES.

El Chuyok o libro de los cambios, fue al principio una colección de signos destinados a fines adivinatorios (oráculos). Los Oráculos se usaban en la antigüedad por doquier, los más arcaicos y primitivos se limitaban a las respuestas de SI o NO. Así también en el caso del Chuyok una decisión adivinatoria de esta índole constituye su base inicial. El SI se señalaba mediante un trazo entero '_____', el NO mediante un trazo partido o quebrado '__ __'. Estos trazos son llamados palgwes. No obstante, ya en épocas muy tempranas parecía haber existido la necesidad de mayor diferenciación, y de los trazos simples nacieron combinaciones mediante duplicación: 

A éstos se añadiría posteriormente un tercer elemento lineal, formándose los así llamados "Ocho Signos" (Trígramas, que representamos en los ocho pumses básicos). Estos Ocho signos fueron concebidos como imágenes de lo que sucedía en el cielo y sobre la tierra. Reinaba en este sentido el concepto de la perpetua transición de un signo hacia el otro, a la par de la perpetua transición recíproca de los fenómenos entres í que tiene lugar en el mundo. Aquí se nos presenta la idea fundamental decisiva de las mutaciones. Los ocho signos son símbolos de cambiantes estados de transición, imágenes que permanentemente se transforman. La visión no estaba puesta en el ser de las cosas, sino en el movimiento cambiante de las mismas. De este modo, los ocho signos no constituyen reproducciones o representaciones de las cosas, sino de sus tendencias de movilidad. Estas ocho imágenes obtuvieron luego polifacéticas expresiones. Representaban ciertos procesos de la naturaleza que correspondían a su esencia. Representaban a su vez una familia compuesta de padre, madre, tres hijos y tres hijas, no en un sentido mitológico, como el Olimpo griego, sino conservando un sentido abstracto, según el cual no se representaban cosas, sino funciones. 

Si recorremos estos ocho símbolos en el sentido en que forman el fundamento del libro de los cambios, obtendremos las siguientes disposiciones, denominadas GWES: 

NOMBRE 
CUALIDAD 
IMAGEN 
 FAMILIA
Lo creativo 
Fuerte 
 Cielo Padre
Lo receptivo
Abnegado 
Tierra 
Madre
Lo sustantivo
Movilizante
Trueno 
1º Hijo
Lo abismal
Peligroso
Agua 
2º Hijo
Aquietamiento 
Quieto 
Montaña 
3º Hijo
 Lo suavePenetrante 
 Viento 1ª Hija
 Lo adherente Luminoso Fuego 
2ª Hija
Lo sereno 
 Regocijante Lago 
3ª Hija 


Tenemos pues, en los hijos, el elemento movilizador en sus diversos estadios: comienzo del movimiento, peligro en el movimiento, descanso y consumación del movimiento. En las hijas vemos el elemento de la entrega, la abnegación en sus diversos estadios: Una suave penetración, claridad y adaptación, serena calma.

Para obtener luego una diversidad mayor aún, pronto se combinaron también estas ocho imágenes, obteniendo los 64 signos o hexagramas, que se componen de 6 trazos positivos o negativos.


Los signos pueden ser observados desde distintos puntos de vista, el premundano y el intramundano. En el premundano los signos se relacionan por pares, pero sus efectos no se perturban, sino que sostienen un recíproco equilibrio. En el intramundano la relación es con los hombres y sus distintas facetas y trabajos.
 
Esto relacionado con los pumses, nos indica que estos tienen una dualidad, tanto física (ataques, defensas) como espiritual (es necesaria una concentración, sentir dentro cada movimiento, ejecutarlo tratando de demostrar lo que sentimos) y nos relaciona un poco más en los movimientos en que representamos una tradición, movimientos que se realizan lentamente y con una gran concentración. En estos movimientos siempre se representa el IM-YANG, una fuerza se opone a otra: Ante una fuerza que se nos opone (YANG), que debemos vencer, defender o absorber, la cual no solo es física, sino también psíquica (espiritual), realizamos una técnica (UM), una defensa, una absorción del ataque contrario, con la máxima concentración del movimiento.
 

 Representación Filosófica de los Pumses


TAEGUK IL CHANG

  KON, lo creativo, el cielo.  

El signo se compone de trazos enteros. Los trazos enteros corresponden a la protoenergía o energía primaria, luminosa, fuerte, espiritual, activa. El signo es total y uniformemente fuerte en su naturaleza. Puesto que no le afecta ninguna debilidad, es en sí mismo, y de acuerdo con su cualidad intrínseca, la fuerza, la energía, y se representa como entidad no condicionada por determinadas circunstancias no especiales. Se la concibe, por tanto, como movimiento. Debe considerarse como fundamento de este movimiento en el tiempo. Así pues, el signo involucra también el poder del tiempo y el poder de la perseveración en el tiempo.

En el signo ha de tenerse en cuenta, constantemente, una doble interpretación: La macrocósmica y la correspondiente a la acción del mundo humano. Con respecto al acontecer universal, se expresa en el signo la fuerte acción creativa de la divinidad. Aplicando el signo al mundo humano, denota la acción creadora del santo y del sabio, el gobernante y el conductor de hombres, que merced a su fuerza despierta y desarrolla en estos últimos su esencia más elevada.

La imagen del signo KON es el cielo, indica que existe un solo cielo, el movimiento del cielo, un movimiento circular completo en el ciclo de un día. El signo implica que a cada día sigue otro, lo cual engendra la representación del tiempo, y simultáneamente representa la duración, en el tiempo y más allá del tiempo, indicando un movimiento que jamás se detiene. Esta duración del tiempo da la imagen de la fuerza tal y como le es propicia a lo creativo.



TAEGUK I CHANG


   TAE, lo sereno, el lago.

TAE significa la hija menor, y tiene por imagen el lago y su atributo de alegría. La alegría no se funda, como bien podría parecer, en la blandura que se destaca en la línea superior. La cualidad del principio blando, o bien oscuro, no es la alegría sino la melancolía. La alegría se funda en que en el interior haya dos trazos fuertes, que se manifiestan por mediación de la blandura.

La verdadera alegría se basa, pues, en la condición de que por dentro haya firmeza y fuerza, y en estas cualidades, hacia fuera, se presentan con suavidad y dulzura.

El ánimo alegre es contagioso, pero la alegría requiere como fundamento la constancia, con el fin de que no degenere en algo indomable. En el corazón han de morar la verdad y la fortaleza, mientras que en el trato debe aparecer la dulzura. De este modo adoptará uno la actitud correcta, y así podrá lograr algo. Por el mero amedrantamiento, sin dulzura, puede en ciertos casos lograrse algún resultado momentáneo, pero no será duradero. Cuando uno conquista los corazones de los hombres gracias a su amabilidad, el efecto será que ellos asuman de buen grado todas las circunstancias penosas, que no se arreden ni siquiera ante la muerte.

Lagos que reposan uno sobre el otro: la imagen de lo sereno. Un lago se evapora hacia arriba, y así, paulatinamente, se agota. Pero cuando dos lagos se enlazan no será fácil que se agoten, pues uno enriquece al otro. Lo mismo ocurre en el campo científico. La ciencia ha de ser una energía refrescante, vivificante y únicamente puede llegar a serlo en el trato estimulante entre amigos de ideas afines, con los que uno habla. Así, el saber adquiere múltiples aspectos y cobra una serena liviandad, a diferencia del saber de los autodidactas que denota siempre una característica del saber de los autodidactas que denota siempre una característica un tanto pesada y unilateral.



TAEGUK SAM CHANG

 
 I, lo adherente, el fuego.



I significa estar adherido a algo, estar condicionado, basarse en algo, claridad. Una línea oscura esta adherida a un trazo claro arriba y a otro igual abajo: la imagen de un espacio vacio entre dos trazos fuertes, por lo cual éstos se vuelven claros. La hija del miedo. Lo creativo ha acogido dentro de si la línea central de lo receptivo y así engendra I. Como símbolo es el fuego. Fuego que no tiene forma definida, sino que se adhiere a las cosas que arden y así brilla en su claridad. Como el agua desciende desde el cielo, así el fuego asciende llameante desde la tierra. I simboliza la naturaleza en su radiante transfiguración.

Lo adherente. Se propicia la perseverancia. Lo oscuro se adhiere a lo luminoso y perfecciona así la claridad de lo luminoso. Lo claro, al irradiar luz, requiere la presencia de lo perseverante en su interior, para no quemarse del todo y estar en condiciones de iluminar de forma duradera. Todo lo que expande la luz en el mundo depende de algo a lo cual quedar adherido para poder alumbrar. Así la doble claridad del hombre predestinado adhiere lo recto, y por consiguiente, es apto para modelar el mundo. El hombre que permanece condicionado en el mundo y no es independiente, al reconocer este condicionamiento y al entrar en dependencia de las fuerzas armoniosas y benignas del orden universal. El Fuego. El signo representa al sol en un cielo diurno. Se representa, pues, la reiterada actividad del sol. Con ello se alude a la acción temporal de la luz. El hombre continúa en el mundo humano la obra de la naturaleza. En virtud de la claridad de su ser hace que la luz se extienda cada vez más en el interior de la naturaleza humana.I significa estar adherido a algo, estar condicionado, basarse en algo, claridad. Una línea oscura esta adherida a un trazo claro arriba y a otro igual abajo: la imagen de un espacio vacio entre dos trazos fuertes, por lo cual éstos se vuelven claros. La hija del miedo. Lo creativo ha acogido dentro de si la línea central de lo receptivo y así engendra I. Como símbolo es el fuego. Fuego que no tiene forma definida, sino que se adhiere a las cosas que arden y así brilla en su claridad. Como el agua desciende desde el cielo, así el fuego asciende llameante desde la tierra. I simboliza la naturaleza en su radiante transfiguración. Lo adherente. Se propicia la perseverancia. Lo oscuro se adhiere a lo luminoso y perfecciona así la claridad de lo luminoso. Lo claro, al irradiar luz, requiere la presencia de lo perseverante en su interior, para no quemarse del todo y estar en condiciones de iluminar de forma duradera. Todo lo que expande la luz en el mundo depende de algo a lo cual quedar adherido para poder alumbrar. Así la doble claridad del hombre predestinado adhiere lo recto, y por consiguiente, es apto para modelar el mundo. El hombre que permanece condicionado en el mundo y no es independiente, al reconocer este condicionamiento y al entrar en dependencia de las fuerzas armoniosas y benignas del orden universal.

El Fuego. El signo representa al sol en un cielo diurno. Se representa, pues, la reiterada actividad del sol. Con ello se alude a la acción temporal de la luz. El hombre continúa en el mundo humano la obra de la naturaleza. En virtud de la claridad de su ser hace que la luz se extienda cada vez más en el interior de la naturaleza humana.




TAEGUK SA CHANG

 
 CHIN, lo sustantivo, la conmoción, el trueno.


CHIN es el hijo mayor, quien se adueña del mando con energía y poder. Un trazo Yang se genera por debajo de dos trazos Um y asciende con poderío. Es el movimiento tan vehemente que provoca terror. Aquí se ve la imagen del trueno que irrumpe desde las entrañas de la tierra causando temor y temblor con su conmoción.

La conmoción. La conmoción que se levanta desde el interior de la tierra, hace que el hombre sienta temor, pero este temor es algo bueno, pues su efecto es que luego puedan surgir el regocijo y la alegría. Si uno ha aprendido interiormente que es el temor y el temblor, se siente seguro frente a los influjos externos. Aún cuando el trueno se enfurece al punto de aterrar, permanece uno interiormente tan sereno o devoto que no incurre en una interrupción del acto del sacrificio. Tan profunda seriedad interior, que hace que todos los terrores externos reboten sobre ella. Es la disposición espiritual que deben de tener los conductores de los hombres.

Trueno. Con sus sacudidas el trueno continuo ocasiona temor y temblor. Así el noble permanece siempre en actitud de veneración, pone orden en su vida y escruta su corazón indagando si acaso hay algo en él que esté en contradicción con la voluntad. De tal modo, el temor devoto es el fundamento de la verdadera cultura de la vida.



TAEGUK O CHANG

 
  SON, lo suave, lo penetrante, el viento.


SON es la hija mayor, tiene por imagen el viento y la madera, y su atributo es la suavidad, no obstante, penetra como el
viento o como la madera con sus raíces.


Lo oscuro, de por sí rígido e inmóvil, se ve disuelto por la penetración del principio luminoso, al que se subordina con suavidad y dulzura. En la naturaleza, lo que dispersa las nubes acumuladas y da lugar a una serena claridad del cielo es el viento. En la vida humana, se trata de la penetrante claridad del inicio, que aniquila todas las sombrías segundas intenciones. En la vida de la comunidad, es el poderoso influjo de una eminente personalidad que pone al descubierto y dispersa todas las maquinaciones que huyen de la luz.

Lo suave. La insistente penetración engendra efectos paulatinos y poco aparentes. Tales efectos llaman menos la atención que aquellos que se obtienen mediante la acción sorpresiva, pero son más persistentes y cabales. A fin de poder obrar de este modo es preciso tener una meta definitiva, pues únicamente por el hecho de que el insistente influjo actúe siempre en la misma dirección puede lograrse algún objetivo.

Vientos (que se siguen uno a otro). La incesante penetración del viento se basa en su acción incesante. Por ella se hace tan poderoso. Recurre al tiempo como medio para su acción. Así también el pensamiento del soberano debe penetrar en el alma del pueblo. también esto requiere la acción de un constante influjo por medio de la ilustración y el orden.




TAEGUK YUK CHANG

 
GAM, lo abismal, el agua.  


GAM significa el precipitarse dentro de algo. Un trazo Yang se ha precipitado cayendo entre dos trazos Um y es encerrado por éstos como el agua en la hondonada de un valle. Es el hijo mediano. Lo receptivo ha logrado el trazo medio de los creativo y así se engendra Gam. Como imagen es el agua. El agua llega desde arriba, y se pone en movimiento sobre la tierra, en ríos, y origina toda la vida en la tierra. Aplicando al hombre, representa el corazón, el alma encerrada en el cuerpo, lo luminoso contenido en el interior de los oscuro, la razón. El nombre del signo lleva anexada la sentencia "del peligro". Con ello el signo se encarga de señalar una situación objetiva a la cual es necesario acostumbrarse, y no una subjetiva actitud mental. Pues el peligro en cuanto actitud mental subjetiva, o bien equivalente a intrepidez o bien a una astuta perfidia.

Lo abismal. Con la repetición del peligro uno va acostumbrándose a él. El agua de aun ejemplo para la conducta correcta que corresponde en tales condiciones. Fluye y rellena todos los lugares por lo que pasa hasta sus bordes, no retrocede ante ninguna situación de peligro, ante ninguna caída, y nada le hace perder su índole propia y esencial. En todas las circunstancias permanece leal a si misma. Así la veracidad hace que en circunstancias difíciles uno perciba interiormente, con el corazón, el fondo de la situación. Y una vez se ha llegado a ser interiormente dueño de una situación, fácilmente se logrará por si mismo que las acciones exteriores se vean acompañadas por el éxito. En cuestiones de peligro se trata de poseer la necesaria frialdad que ayude a hacer lo que realmente debe hacerse, y de tener así mismo la posibilidad de alcanzar para no perecer por quedarse uno en medio del peligro.

Mediante una aplicación activa, el peligro puede adquirir una importante significación en como medida de protección. Así el cielo posee una altura peligrosa que lo protege contra todo intento de intervención.




TAEGUK CHIL CHANG

 
GAN, el aquietamiento, la montaña.  


Gan es la montaña, el hijo pequeño del cielo y de la tierra. Lo masculino se halla arriba, sitio donde ambiciona estar de
acuerdo con la naturaleza. Lo femenino está abajo, hacia donde conduce la orientación de su movimiento. De este modo hay quietud, puesto que el movimiento ha alcanzado su fin normal.


Aplicado al hombre, se señala aquí el problema que consiste en alcanzar la calma del corazón. Es muy difícil tener el corazón en calma. Mientras que el budismo aspira a la calma mediante un desvanecimiento paulatino de todo movimiento en el nirvana, el punto de vista del libro de las mutaciones sostiene que la calma es tan solo un estado de transición que tiene el movimiento.

Aquietamiento en la espalda. La verdadera calma consiste en mantenerse quieto una vez llegado el momento de estar quieto, y de moverse una vez llegado el momento de avanzar.

El signo representa el fin y el comienzo de todo movimiento. Se menciona la espalda, pues en la espalda se encuentran todos los cordones nerviosos que transmiten el movimiento. Cuando uno consigue que el movimiento de estos nervios espinales se calme, desaparece, por así decirlo, el yo con sus inquietudes. Ahora bien, una vez que el hombre ha logrado calmarse en su interior, puede dirigirse hacia el mudo externo. Ya no verá en él la lucha y el torbellino de los seres individuales, y será dueño de las verdadera quietud necesaria para comprender las grandes leyes del acontecer universal y el modo de actuar como corresponde. El que actúe partiendo de esta posición no cometerá ninguna falta.




TAEGUK PAL CHANG

 
 GON, lo receptivo, la tierra.


El signo se compone de trazos partidos. La línea partida corresponde al principio primario umbrío, blando, receptivo del
Um. La cualidad intrínseca del signo es la entrega ferviente, su imagen es la tierra. Es la perfecta pieza complementaria de
lo creativo, su contraparte, no su opuesto. Es la naturaleza frente al espíritu, la tierra frente al cielo, lo espacial frente a lo
temporal, lo femenino-maternal frente a lo masculino-paternal. El fundamento de esta contraparte, aplicado a circunstancias humanas, se encuentra no solo en las relaciones entre hombre y mujer, sino que también en los individuos se halla esta dualidad en la coexistencia d lo espiritual con lo sensual.


No obstante, no puede hablarse de un verdadero dualismo, pues entre ambos signos subsiste la relación de una clara jerarquía, lo receptivo en si mismo es tan importante como lo creativo, pero debe quedar bajo la guía de lo creativo, recibiendo su estímulo. Únicamente cuando esta fuerza sale de sus posición y pretende colocarse junto a lo creativo en igualdad de condiciones, surge en este caso el antagonismo y la lucha contra lo creativo.


Las cuatro direcciones fundamentales de lo creativo, se encuentran también como calificación de lo receptivo. El cual designa la realidad espacial frente a la posibilidad espiritual de lo creativo. Cuando lo posible se vuelve real y lo espiritual se torna espacial, se trata de un acontecimiento que se produce siempre merced a un designio individual restrictivo.


Así como existe un solo cielo, también existe una sola tierra. Pero mientras que en el caso del cielo el signo significa

duración temporal, en el caso de la tierra equivale a la extensión espacial y a la firmeza con que esta sostiene y mantiene todo lo que vive u actúa. Sin exclusiones, la tierra en su ferviente entrega, sostiene el bien y el mal, Cultivándose el carácter haciéndolo amplio, sólido y capaz de dar sostén de modo que pueda portar y soportar a los hombres y a las cosas.

 Finalidad de los Pumses

La antigua ley en oriente era similar a la ley del Talión, y era rigurosamente impuesta incluso si la muerte había sido
accidental.


Era imposible para un estudiante de artes marciales practicar o probar sus técnicas individuales de ataque y defensa contra oponentes móviles.

Los pumses son varios movimientos fundamentales, la mayoría de los cuales representan tanto técnicas de ataque como de defensa, ajustados a una secuencia fijada lógicamente.

El alumno trata sistemáticamente con varios oponentes imaginarios bajo varios supuestos, usando todos los ataques y defensas posibles en diferentes direcciones. La practica de los pumses posibilita al estudiante examinar a fondo movimientos fundamentales en series, desarrollan el entrenamiento de técnicas y gana flexibilidad, domina el movimiento del cuerpo, moldea sus músculos, controla su respiración y desarrolla la fluidez y suavidad de movimientos, marcando un ritmo.

También permite al estudiante conseguir técnicas especiales que tampoco suelen entrenarse en los ejercicios fundamentales del entrenamiento. El pumse puede compararse con una unidad técnica, que prueba la potencia y la
técnica, y tiene una belleza característica.


Aunque en el entrenamiento se puede ver que un alumno está más o menos avanzado, los pumses son un barómetro más exigente y crítico, evaluando cada técnica individual.

Por consiguiente debemos valorar los siguientes puntos a la hora de realizar un pumse:

  1. Debe empezar y acabar en el mismo sitio. Esto indica la precisión de la ejecución.
  2. Las posiciones correctas, tanto al frente como lateralmente deben mantenerse en todo el pumse.
  3. Se observa el control de los músculos, tanto si deben tensarse o relajarse en los momentos justos del ejercicio.
  4. Debe de realizarse con movimientos rítmicos y controlados.
  5. Los movimientos deben ser acelerados o relajados, según la secuencia del pumse.
  6. Todo pumse debe ser perfeccionado antes de pasar al siguiente.
  7. Debe conocerse la finalidad y propósito de cada movimiento.
  8. Deben realizarse los movimientos con realismo.
  9. Las técnicas de ataque y defensas son distribuidas equitativamente a derecha e izquierda, por lo que deben realizarse de la misma forma, tanto a un lado como a otro.