La filosofía del taekwondo se basa los principios derivados de las filosofías chinas del confucionismo, el taoísmo, influenciadas en gran parte por el nacionalismo coreano; estos son:

 

 Honor

Se debe tener dignidad personal ante la adversidad.

 

 Cortesía

Se debe construir un carácter noble, así como entrenar de una manera ordenada y disciplinada, así como ser humilde y tener consideración hacia los demás.

 

 Integridad moral

Es muy importante saber establecer los límites entre lo bueno y lo malo así como saber reconocer cuando se ha hecho algo malo y redimirse por ello. (Por ejemplo, en un estudiante que se niega a recibir consejo o aprender de otro estudiante más experto, o en un practicante que pide un grado a su maestro no hay integridad.).

 

 Perseverancia

La felicidad o la prosperidad suelen ser alcanzadas por la persona que es paciente. Para poder alcanzar un objetivo, ya sea promocionar a un grado superior o perfeccionar una técnica, se ha de ser perseverante. Es fundamental el sobrepasar cada dificultad con la perseverancia. Constancia y perfección.

 

 Autocontrol

El autocontrol y el dominio interno de las emociones son de vital importancia tanto dentro como fuera del dojang, tanto en el combate como en los asuntos personales. En combate, la falta de autocontrol puede provocar graves consecuencias tanto para el alumno como para su oponente. Asimismo, se ha de ser capaz de vivir y trabajar dentro de las propias capacidades.

 

 Coraje y Espíritu indomable

Un buen practicante de Taekwondo ha de ser siempre modesto y honrado. Ante una injusticia, actuará con espíritu combativo, sin miedo y sin dudarlo, sin tener en cuenta contra quién o contra cuántas personas se haya de enfrentar.

 

 Amor por el silencio

Un buen practicante de Taekwondo no hablará si no puede mejorar el silencio.